el viento

“Den al Cesar lo que es del Cesar,
y a Dios, lo que es de Dios«

Hna. Yolanda Guajardo
Hijas de San José Protectora de la Infancia

¿Cuántas veces hemos jugado, bromeado y, mal utilizado estas palabras? esta es la respuesta del Señor Jesús, a un grupo, que lo quería sorprender en algo que lo desprestigiara ante el pueblo que lo admiraba, escuchaba, seguía; lo hacen de una forma grata para cualquier persona, ( alagando su trabajo, su misión) “  Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque Tu no te fijas en la categoría de nadie…..”, pero el Señor Jesús, que conoce los corazones, da su enseñanza sorprendente y lapidaria, “ Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios”.

Estas palabras suenan como una separación en lo social y en lo religioso; pero no es así, El Nuevo Testamento nos da enseñanza de que un creyente en Dios debe respetar las leyes civiles y sociales, la Sagrada Familia es una muestra clara de esto, (decreto de Cesar Augusto para que se empadronara todo el mundo) ( Lc. 2. 1-6)  “ También José, por ser descendiente de David, fue desde la ciudad de Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén , para empadronarse con María, su mujer, que estaba encinta”.

Si el Evangelio es nuestro mapa de ruta, el creyente en Dios, el seguidor de Cristo tiene que ser un buen cumplidor de las leyes civiles y sociales y un ejemplar cumplidor de los deberes religiosos, lo dejan claro varios textos Bíblicos y el Evangelio de este Domingo. Ser un buen ciudadano y servir a Dios no es una contradicción, porque Dios actúa y trabaja a través de los grupos humanos, que funcionan como instituciones, que hacen el bien, se preocupan de las personas, cualquiera sea su condición. Instituciones capaces de trabajar en equipo, ( conformar comunidades donde se construyen buenas relaciones en todo ámbito social, siempre buscando el bien común) Dios nos necesita para  construir su Reino aquí y en cualquier parte donde nos encontremos, ser constructores de Paz, inteligentes como el Señor Jesús, que escucha, responde, y no se separa del ámbito social que le toca vivir, al contrario se involucra mucho más, pero respetando todo y a todos, no olvidando que el objetivo de Dios son las personas y no los propios intereses egoístas, mal intencionados, ayúdanos Señor a ser como tú y como nuestros fundadores, VALIENTES.