EL VIENTO SOPLA 2021

Comentario Evangelio 18 de Julio

“Vio mucha gente, sintió compasión de ellos” (Mc 6, 34)

P. Marcelo Lamas
Clérigos de San Viator
Miembro de la Junta Directiva CONFERRE

El evangelio de este domingo es el inicio del relato de la multiplicación de los panes. Los apóstoles, habiendo cumplido su tarea misionera, se reagrupan en torno a Jesús y posiblemente muy contentos y entusiasmados, desean dialogar con el Señor y comunicarle lo que han vivido.

Jesús, el maestro y amigo, se interesa por ellos y se dispone a escucharlos. Jesús que conoce bien el corazón de sus apóstoles, los invita a descansar y recuperar las fuerzas, pues sabe que mucha gente los necesita; quieren compartir con ellos, pues “no tienen ni tiempo para comer” (v. 31). Jesús toma una buena decisión y los lleva a un sitio donde puedan estar tranquilos y solos. Esta escena revela la importancia que tenía para Jesús el cultivo de la fraternidad y de la amistad.

En el ministerio del Señor se combinaba su servicio a los enfermos, marginados y excluidos y el acompañamiento íntimo y personal a sus discípulos, considerado como un pequeño rebaño. Pero su deseo de descansar fracasa. Aunque intentan alejarse de la actividad, la multitud los ha alcanzado.

Ante esa muchedumbre, Jesús tiene una reacción profundamente humana; “Al ver tanta gente, que andaba como ovejas sin pastor, <<sintió compasión por ellos>> (…), y <<se puso a enseñarles con calma muchas cosas>> (v. 34).

Para el Señor, su principal criterio de discernimiento son las necesidades de las personas; es un pueblo marginado de la vida y que anda como un rebaño sin pastor. Renuncia a sus deseos particulares, colocándose al servicio de la gente y comprendiendo que el pan que quería comer a solas con sus apóstoles, debe comerlo y compartirlo con su pueblo.  El descanso para Jesús será, ayudar a que su pueblo descanse de las incertidumbres, miedos y angustias.

El Señor sabe que la gran multitud está despojada de sus tierras, alejados del templo por ser impuros y desorientados por sus jefes religiosos y los falsos mesías.  Siente compasión por ellos -que no es lástima- sino compromiso por sus luchas, sueños y esperanzas.

En la Iglesia necesitamos aprender a mirar a las personas como las contemplaba Jesús: captando el sufrimiento, la soledad, el desconcierto o el abandono que muchos sufren. La compasión no brota de la atención a las normas, costumbres y obligaciones. Se despierta en nosotros cuando miramos atentamente a los que sufren.

Como vida religiosa necesitamos seguir renovando la misión de acompañar a las comunidades y personas que el Señor nos ha confiado. Nos pide hacerlo con humildad y sencillez, sin protagonismos egocéntricos ni sintiéndonos miembros de una clase especial ni privilegiada. Caminamos junto a nuestro pueblo generando espacios de libertad y fraternidad, de diálogo y encuentro, para que juntos, vayamos descubriendo cómo responder a los desafíos de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia.

Para saber escuchar, acompañar y solidarizar, necesitamos de esos tiempos de soledad y oración para percibir la voz del Pastor que nos conduce hacia verdes praderas y aguas tranquilas, para hacernos descansar y darnos nuevas fuerzas para seguir recorriendo caminos de paz, amor y justicia.

el viento