el viento

Hna. Luz Adriana Librero
Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia

Para los evangelistas el Bautismo significo para Jesús una experiencia de Dios totalmente nueva, que marcó el inicio de su misión como Mesías de Dios. Desde el bautismo Jesús inicio una nueva manera de vivir con una identidad profética como lo expresa de forma magistral el profeta Isaías. El espíritu lo consagra para establecer el derecho de las naciones. Este siervo de Dios se presenta humilde, sencillo, manso, pero firme como libertador de los oprimidos, un Jesús en fila con el pueblo que se bautizaba como uno de tantos, como uno más. Un Jesús buscador del proyecto de Dios desde la periferia del pueblo oprimido que suspira por justicia y libertad.

El Dios-con-nosotros va a recibir la experiencia nueva precisamente ahí, inmerso en la historia del pueblo que hace fila como esa infinidad de filas humanas que asistimos hoy  en el mundo: filas de migrantes, filas de enfermos recibiendo curación en los hospitales, filas buscando soluciones a sus problemas… precisamente ahí en la fila, como uno de tantos, Jesús vivió la mayor experiencia de Dios, ahí descubrió que Dios lo amaba de una manera total y lo consagraba para una misión. Esa misión no ira orientada en un quehacer religioso-cultural, como un especialista del templo, o como un promotor de ritos y liturgias, sino como un profeta curador de dolencias que tiene como misión pasar por el mundo haciendo el bien y curando a los oprimidos  como lo recalca Pedro en los hechos de los apóstoles.

Jesús se bautiza dentro de un movimiento profético, el más acertado de su época, el de Juan Bautista, iniciando así una experiencia nueva: el movimiento de reino de Dios partiendo de esa experiencia  amorosa de Dios como Padre-Madre que lo acepta como su Hijo predilecto. Ese inicio evangelizador de Jesús, marca para siempre su proyecto  misionero que lo inaugura no en el templo sino en las calles, en las orillas del lago. Por el bautismo Jesús se solidariza con la tragedia humana para liberarla y comunicarle la vida en plenitud que viene del mismo Dios; no será un movimiento para buscar pecadores que se arrepientan de sus pecados, sino para buscar al pueblo sufriente, a los campesinos sin tierra, a los despreciados por sus enfermedades, a las mujeres, a los niños, a los sin comida, curando sus dolencias e incorporándo  a los hambrientos a las mesas compartidas. Por otra parte, se da la manifestación del compromiso de Jesús con su pueblo; al sumergirse en las aguas se compromete  radicalmente con la historia de su gente para luchar por su dignificación, su liberación integral. En el bautismo Dios padre manifiesta su complacencia con su Hijo, de tal manera que la misión del Hijo es obediencia al Padre.

Como bautizados tenemos la obligación de continuar la misión del Hijo de Dios para liberar a los hombres de la injusticia, la indiferencia, la falta de solidaridad e, incluso, el alejamiento de Dios; es la oportunidad para hacer memoria de nuestro  propio bautismo y revisar nuestro camino de conversión sincera y compromiso con la justicia y la paz para todos, por eso es importante que nos preguntemos:

Tú que has sido bautizado en el nombre de Cristo, “en Espíritu Santo”, ¿Eres consciente del gran compromiso que tienes por ser hijo de Dios desde tu bautismo, sabes qué día y en donde  fue esta gran manifestación en tu vida? ¿Cómo has vivido tu compromiso bautismal? ¿Qué aspectos piensas trabajar para vivir auténticamente el bautismo recibido? Agradece a Dios el hecho de que por medio del bautismo nos hace participes de ser Profetas, sacerdotes y reyes.

Si quieres puedes escuchar este canto que te ayudara a profundizar el evangelio de este día:

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